Mucha es la literatura que ha generado esta iglesia, y por supuesto, no todo lo que se cuenta sobre ella es cierto. A continuación te contamos, o más bien, desmentimos algunos de los mitos y te comentamos brevemente las referencias literarias más interesantes sobre la basílica de Santa María del Mar.
Una de las notables referencias literarias a Santa María del Mar aparece en La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón. Nos cuenta que uno de sus personajes, llamada Bernarda, acudía a diario a la basílica a oír la misa de las ocho y que se confesaba tres veces por semana como mínimo, de ella ironiza diciendo que es imposible que pecase lo suficiente como para mantener semejante ritmo de confesión.
En otra de sus novelas, El juego del ángel, el protagonista, Daniel Martín, acude con frecuencia a la plaza de la iglesia, y un día conocerá en sus puertas a Isabel, que le observará y se ofrecerá. Es la historia de un joven que trabaja en un periódico, cuyo sueño es convertirse en escritor. En ella se muestra una Barcelona más sórdida, de prostíbulos y misterios sin resolver.
Por último, la famosa novela de Ildefonso Falcones, La catedral del Mar, nos habla precisamente de la iglesia de Santa Maria del Mar. Ambientada en el siglo XIV, cuenta la vida de Arnau Estanyol, el hijo de un siervo que huye de los abusos de su señor feudal y se refugia en Barcelona, donde se convierte en un hombre libre. Nos muestra la ciudad medieval de Barcelona en su momento de mayor prosperidad. La historia del protagonista va avanzando de forma paralela a la construcción de la iglesia. Es una historia de clases sociales, amor, venganza y traición, siempre al amparo de la Catedral del Mar. En ella nos habla de los descargadores del muelle, estos hombres eran esclavos en la novela. Lo cierto es que era gente humilde, trabajadora y sin muchas posibilidades económicas, pero se trataba de hombres libres.
Se dice que los descargadores del muelle (llamados bastaixos) transportaron las enormes piedras destinadas a la construcción de la iglesia desde la cantera de Montjuïc hasta la mismísima plaza de la iglesia, cargándolas a sus espaldas, una a una. Lo cierto es que el trayecto no era tan largo, las cargaban desde la cantera en las barcazas del puerto, que llevaban el nombre de cocas. Desde allí remontaban la costa hasta la actual plaza de Pla de Palau, situada detrás de la iglesia, descargando entonces las piedras sobre la arena. Por último, desde la plaza las llevaban a cuestas hasta el templo. Aunque se trate de novelas históricas, todas ellas tienen un componente imaginativo, y por tanto, algunas de las historias que nos cuentan difieren un poco que la realidad. Aun así, te recomendamos encarecidamente su lectura, las tres novelas son fascinantes y ayudan a comprender mejor la impresionante historia de la iglesia del mar.