Passeig de Gràcia

Passeig de Gràcia

El Paseo de Gracia es una de las calles más bonitas de la ciudad de Barcelona, tanto por su amplitud urbanística como por la espectacular belleza de sus edificios.

Conecta el barrio de Gracia con el centro de la ciudad, la Plaça de Catalunya, y hoy es una enorme avenida que en origen estaba destinada a los paseantes.

Constituye un auténtico museo al aire libre de arte Modernista, ya que se convirtió en el lugar predilecto de residencia de la burguesía catalana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Tocando a la Avenida Diagonal, encontrarás otro edifico que se aleja totalmente del Modernismo del resto, un palacio clasicista que fue la residencia privada del marqués de Robert, motivo por el que se conoce como el Palau Robert.

Su jardín es hoy un parque público y el edificio lo ocupa la Oficina de Información de Turismo de Barcelona.

En ella encontrarás toda clase de restaurantes y bares con terraza, cines, y por supuesto comercios de lujo, joyerías, las mejores tiendas de ropa de diseño y las firmas más reconocidas del mundo: Gucci, Valentino o Channel son algunas de ellas.



  • Cómo llegar
  • Historia

Localización:

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Transporte público:

Metro: L3 y L5, parada Passeig de Gràcia .
Autobús:  7  9  14 16  17  22 24  28  39 41  42  45 47  50  54 55  56  58 59  62  66 67  68  141
Paradas a lo largo del Passeig de Gràcia: Diagonal, Passeig de Gràcia, Plaça Catalunya.

 


Era el antiguo camino de Jesús, la vía principal que unía la ciudad de Barcelona con el antiguo pueblo de Gràcia, después convertido en barrio.

Había entonces huertos en ambos lados, hasta que se urbanizó en el siglo XIX, convirtiéndose en esa época uno de los lugares de recreo más conocidos de la ciudad, con cafés, restaurantes, salas de baile, atracciones y teatros.

Fue el centro del nuevo barrio del Eixample, proyectado por Ildefons Cerdà para ampliar una ciudad en continuo crecimiento y necesitada de nuevos espacios.

A lo largo del Passeig de Gràcia podrás ver además farolas modernistas de hierro forjado diseñadas por Pere Falqués en  1906, con formas sinuosas y vegetales.

Si te fijas bien podrás descubrir elescudo de la ciudad de Barcelona como remate superior.   Y en su base, bancos ondulantes con decoración cerámica de "trencadís (decoración a base de pequeñas piezas de cerámica coloreadas o vidriadas), restauradas en los años ochenta.

Paseando por esta enorme avenida podrás observar edificios modernistas como la casa Lleó Morera, obra del arquitecto Domènech i Montaner, la Casa Batlló, la Casa Milà o Pedrera de Antoni Gaudí, o la Casa Amatller de Puig i Cadafalch.

Excepto La Pedrera, los otros tres edificios forman parte de la llamada Manzana de la Discordia, situada en el mismo paseo entre las calles Consell de Cent y Aragó, así conocida por el contraste estilístico de los edificios modernistas y los proyectados por Enric Sagnier, fiel al estilo más clasicista.